Nada que no sea estar al lado de tu hijo/a se puede llamar adaptación respetuosa y mucho menos una escuela en base al apego.

Apego sólo hay UNO…

Durante muchos años llevo escuchando diferentes justificaciones que no permiten un inicio escolar respetuoso, tanto para el infante como para los familiares, sin profundizar en el conocimiento que todo docente debe tener sobre este delicado e importante cambio en la vida de toda una unidad familiar. Quisiera aportar una mirada lógica y científica que fortalece la obligatoriedad de no evadir más este derecho a ejecutar el inicio escolar de forma respetuosa y en base a las necesidades psicológicas y emocionales de la infancia y sus familias.

Nuestros niños y niñas reclaman una adaptación a la escuela infantil con un punto de referencia, una figura de apego, un vínculo de seguridad. Ellos/as son portadores de un derecho biológico como diría (Hofer) “las relaciones tempranas de cuidado son la clave del desarrollo emocional de todos los seres humano”. Basta ya de trabajar las emociones con colores y libros. En realidad, deberíamos empezar por respetar los ritmos y las necesidades y más aún en el inicio escolar. La educación emocional real se basa en el RESPETO. Para iniciar una escolarización correcta debemos mantener el vínculo emocional con la familia o puntos de referencia, para que sean ellos quienes nos presenten a su hijo/a y juntos, iniciar este acompañamiento Familia – infante – escuela. Sólo de esta forma generamos vínculos de seguridad.

No es una idea romántica, es un derecho escrito por ley a día de hoy en muchas comunidades autónomas y en otras, forma parte de un borrador de ley y, lo más importante, miles de educadoras/es están comprometidos con la calidad y mejora de nuestro sistema educativo ejecutando este gran cambio.

Por tanto las familias deben ejecutar y reclamar este derecho en nombre de sus hijos/as y, en muchos casos, en su nombre propio, ya que dejar en otras manos lo más importante que tenemos como seres humanos no debe de ser sólo un gesto de confianza a una institución. A día de hoy, la escuela es la suma de la familia y los  docentes, y la calidad del docente no se mide por ser capaz de salir adelante en tan delicado proceso. SON O HEMOS SIDO capaces de superar de forma sobrenatural este duro proceso (ahí quienes hemos llevado de 9:00 a 17:00, en brazos, durante meses seguidos, a un niño/a que se convierte en una prolongación de nuestro cuerpo, quien no recuerda el llanto desconsolado, el temblor, los vómitos, el quedarse dormido cansado de llorar.) Quien diga que sabe hacerlo sin que pase ésto es una gran MENTIRA.

Una llamada a las familias, unas pocas horas del en los primeros días de escuela no es adaptación respetuosa… no lo es… en muchos casos es la falta de personal y la carencia de dotaciones emocionales para empatizar con el sufrimiento que sufre un niño/a cuando se ve solo en un lugar donde los colores, la música y el entorno es maravillosos, pero, si está sólo, es un lugar simplemente desconocido.

El inicio escolar sólo puede ser de la mano de la familia. Si las condiciones laborales no lo permiten, entonces un punto de referencia conocido por el infante (abuela, tío/a, canguro, quien sea, pero nunca solo.

¿Acaso vamos por la calle abrazando a los desconocidos?

¿Lloramos en brazos de alguien que vemos por primera vez?

¿Cuando llegamos a un país nuevo, cambiamos de trabajo, de casa, etc, no necesitamos adaptarnos a este nuevo cambio?

¿No nos sentimos nerviosos? ¿Desconfiados? ¿Asustados?…

El mundo que hemos inventado para nuestra infancia, dista de las cosas que queremos o esperamos para nosotros, los adultos.

Ningún ser humano nace con la capacidad de regular sus propias reacciones emocionales.

Lamentablemente habrá quien refute y justifique que siempre se ha hecho de la misma forma. O peor aun, una escuela que justifica su negación al cambio diciendo que es injusto para los niños/as que no pueden ser acompañados ¡Dios! ¡Basta ya! Es mentira, la escuela debe reeducar e informar socialmente de las necesidades actuales de la infancia ya que estas necesidades nacen de una evidente evolución social.

Es indispensable desmitificar la creencia de que la adaptación a la escuela infantil se debe realizar de forma drástica sin acompañamiento y bajo las estructuras de la educación comercial disfrazada de autonomía y bajo el concepto de hiperprotección infantil. Os invito a investigar sobre los efectos de un período de adaptación sin un acompañamiento respetuoso:

  • La inmadurez de las conexiones neuronales con las que un infante se enfrenta al proceso e inicio social escolar.
  • El sistema neuroendocrino se activa ante los estados de estrés, la ansiedad y la tensión en los que puede verse inmerso el infante dentro de este proceso… (hormonas que más influyen en respuesta ante esta situación como por ejemplo: cortisol, oxitocina, etc) el cerebro del infante sufre el síndrome de abstinencia de los opioides.
  • La activación de los circuitos de dolor en el cerebro.
  • Los niveles de estrés alto en cortas edades causan la muerte de neuronas en el hipocampo.
  • El respeto a las relaciones primarias que desarrolla el ser humano con sus puntos de referencia con quienes se generan los primeros lazos de apego y seguridad deben ser continuados y fortalecidos en la escuela.

Es verdad que cada niño/a es un mundo y cada uno se adapta de forma totalmente diferente. Habrán quienes más y habrán quienes menos, pero ese no es el punto clave. LA ESCUELA debe cambiar este sistema, no es una opción, es una obligación.

“Madre e hijo gestan un vínculo antes de nacer… están unidos de forma. biológica… posteriormente, nacen y se generan otros vínculos, pero la escuela los rompe. La suerte es que el ser humano está programado para sobrevivir y adaptarse.”

                   

                    

Algunos grandes que confirman de forma científica esta necesidad:

  • Sroufe (1996). El sistema de apego es sobre todo un regulador de la experiencia emocional.
  • John Bowlby, En una necesidad humana universal para formar vínculos estrechos. (Bowlby, 1969) “Teoría del Apego, la tendencia de los seres humanos a crear fuertes lazos afectivos con determinadas personas. También explica las formas de dolor emocional y trastornos de personalidad, tales como la ansiedad, la ira, la depresión y el alejamiento emocional, que se producen como consecuencia de la separación indeseada y de la pérdida afectiva”. Bowlby (1973) denominó “Modelos operativos internos” (Internal Working Models: IWM).
  • Mary Ainsworth (1978), Otra gran pionera que estudio de la teoría del apego, desarrolló un procedimiento estandarizado al que denominó “situación extraña” para estudiar la conducta observable del niño ante la separación y particularmente ante el reencuentro con su cuidador principal.
  • Jaak Panksepp, (1998) como pionero en los estudios que constataron la existencia de una neurobiología común entre las relaciones de apego madre-hijo.

 

Desde mi laboratorio.

Paola De La Cruz S.